“Espejismo” de Chaqueta Piaggio.
Los sonidos del corazón
Chaqueta Piaggio, dueño de un estilo único para
interpretar la música cubana, regresó a los escenarios para traer toda la magia
del son. Aquí va un perfil de este gran cantante y compositor que alguna vez compartió
escenario con Rubén Blades en Lima y conoció detrás del telón a la gran Omara
Portuondo en La Habana.
Una crónica de Seiji Alfredo Shimabukuro
Llego a
la antigua casa que está ubicada en una esquina a la espalda del malecón de Miraflores.
En la puerta de la cochera hay dos timbres, presiono ambos botones, pero nadie
contesta. Por el otro lado de la calle, está la puerta principal, encuentro
otros tres timbres, los toco tomando un tiempo prudente entre cada uno. Espero
y me desespero. No hay nadie, Chaqueta ya se fue, pienso. Escucho, la voz de
una mujer que pronuncia mi nombre. Es Alina la novia del sonero. Nos saludamos.
«Pasa», me dice.
La casa es muy antigua, probablemente debe tener cerca de cien años por las
paredes de adobe y el camino empedrado. Siento que la casa por dentro es mucho
más grande de lo que se ve por fuera. Camino por un pasillo que conduce a un
jardín envuelto por el olor del pasto recién cortado, con árboles y una banca
de madera para tomar un breve descanso. Veo a Chaqueta a través de una amplia ventana
que da al jardín. Está de pie al lado de su mesa de trabajo escuchando “Laura”
el primer tema de “Espejismo”, su última producción discográfica. Entre sus manos
está la caja del disco y detrás de sus lentes concentra su mirada en la portada,
examinando sus detalles. Ingreso a la sala. Alina da tres pasos entre los
muebles y avisa con cariño «Chaque, ya llegó». Me mira y me dice que «ya viene». Se dirige al espacio del lado donde está
Chaqueta para seguir escribiendo en la computadora. En el fondo se escucha el final
de la canción. Baja el volumen y apaga el equipo, se aparta de su escritorio
para recibirme. Camina hacia mí, me saluda con una amable sonrisa estira la
mano y deja la caja sobre la mesa. Me pregunta cómo estoy. Todo bien, le
respondo. «Chévere» me dice. Se sienta en el sillón, cruza las piernas y deja
la punta de su zapatilla Converse al ras de la mesa de vidrio. Esta prenda le
da un aire más juvenil, realmente se ve menor con sus zapatillas y el pelo
largo y frondoso. Lo encuentro reposado, se ve cómodo en su casa. Nunca lo
había visto fuera del escenario. Decido empezar por sus gustos musicales.
--¿Qué música escuchas, Chaqueta?,
--Me
gusta el jazz, me gusta mucho John Coltrane y Miles Davis. La música peruana:
me encanta y me inspira Chabuca Granda, nuestra música ayacuchana de la sierra
y de la selva, también. El Perú tiene mucha riqueza musical, remata.
—
¿En qué momento de tu
vida decidiste ser cantante?
--Yo
aprendí solo, es decir, yo ya vine cantando, yo siempre tuve la certeza de que
lo mío era cantar porque lo traía puesto y había que ir hacia delante. Era lo
que me encantaba. Yo sabía que estaba cantando y que en eso iba a seguir
durante toda mi vida.
--¿Qué
sientes cuando estás en el escenario?
--Cuando
subo al escenario siempre estoy un poco nervioso pero estando ahí, es como un
trance, es como verme en una película o algo parecido. Cuando yo estoy cantando
estoy en el cielo y cuando termina cada tema está otra vez el público… Es una
mezcla de momentos presentes y de vuelos.
Cuando
Chaqueta se pone de pie sobre el escenario ocurre algo cercano a un fenómeno,
parece que somos testigos de un milagro que emerge de su delgada figura y se
expresa en la voz que nace de la inmensa
musicalidad que lleva en el alma. Se sumerge en su pecho para arrancar
los sentimientos más íntimos y entregarlos por completo al público.
El mar,
su silencioso confidente, lo refugia frente él. Un acto de contemplación le
permite volver a sí mismo, sosegado por la cadencia con que viajan las olas
desde el horizonte hasta la orilla, su espíritu de músico y poeta se ilumina
para componer. Vivir en La Punta le ha dejado una huella imborrable, por eso escribió
“Guajira pa’ mi barrio”, un tema que al escucharlo nos llevan por un camino de
ensueño al lado del manto azul. ¿Por qué surgió su composición?, le pregunto. De
pronto, parece que sus ojos se perdieran en un paisaje de nostalgia, como si la
esencia de un álbum de familia llenara su mente con instantes de recuerdos.
--Yo hago un tema
homenaje a mi lugar de nacimiento, a mi tierra, al Callao, y lo hago al Callao
completo. Me doy un paseo como haciendo una pintura de lo que es este puerto
mío querido. Ese es un homenaje que le tengo al Callao y a su gente, incluso
hay un video donde muestro el cariño a esta gente chalaca tan sencilla, tan
emprendedora y tan porteña.
El
arraigo a su barrio se extiende sobre su memoria. En su voz se percibe la
sensación de extrañamiento cada vez que le pregunto por su pasado. Hace un mes
han realizado el videoclip para “Guajira pa’ mi barrio” en donde aparece
Chaqueta haciendo una descarga
dominguera Callao. La temporada en el Cocodrilo Verde fue un éxito «reventó de
gente las cinco fechas» me dijo. Fue en la última fecha, cuando por primera vez
lo vi cantar. De cuando en cuando, según
sus contratos, lo acompaña un cuarteto y un quinteto –muy fino– en diferentes
ocasiones. Dio un concierto en el Parque Central de Barranco por el aniversario
del distrito y la semana pasada inauguró otro aniversario en un local conocido
en el mismo distrito. Esta semana hará un espectáculo por el aniversario de una
galería de arte en San Isidro. A sus cincuenta y nueve años, su carrera parece
estar en un despegue que promete volar alto el próximo año porque, los
productores de Chaqueta (Pepita García Miró y Manongo Mujica) presentarán su
Espejismo al Grammy Latino.
--¿Y la radio?
--Mira yo personalmente
no escucho la radio. Siento que se apoya la música comercial, que está bien,
pero veo que se apoya mucho lo fácil. No hay apoyo y hay mucho más para apoyar
pero no se hace, me lo dice con una cierta resignación.
Regresa la mirada sobre la mesa, quizá esté pensando
qué sucederá con su disco en este medio que los últimos años se caracteriza por
darle la cortesía de su espalda a los músicos peruanos.
Cada
vez que se presenta, los locales se llenan y revientan. Chaqueta tiene
arrastre, los que lo acompañan en cada una de sus presentaciones no son
jóvenes, son personas de peso; eso ha creado un mito que podría decirse casi
“de culto” alrededor de este cantante. Durante los años ochenta él cantaba
junto a Pochi Marambio en la banda Macondo y alcanzaron la fama en Lima. De
aquella época, recuerda que una noche cantó al lado de Rubén Blades.
--Rubén
vino a Lima y lo llevaron al Havana Club una noche que yo estaba cantando, me
lo presentaron y lo invitamos al escenario y cantamos juntos. Yo estaba un poco
asustado pero a la hora de subir al escenario no le temo a nada ¡Adelante,
nomás! Una vez que te sueltas, te olvidas... Y cantamos, ahí. Improvisando
junto con Rubén. La pasamos muy bien.
--¿Cómo
fue tu paso por el Festival Boleros de oro en La habana?
--Mi
paso por Cuba fue fundamental y bastante bueno para mi desenvolvimiento. Allá conocí
a Omara Portuondo en el mismo teatro. Justo después de ella tuve que entrar yo.
También conocí a Cesar Portillo de la Luz un músico muy famoso que compuso, “Tu,
mi delirio”, un tema que le ha dado la vuelta al mundo innumerables veces,
interpretado por diferentes artistas todos de renombre. Y estuve con Omara, cantamos juntos de
una manera, pero no el teatro, sino fuera de él, de modo más particular, lo
cual es mejor porque vas conversando con ella, compartiendo, conociéndola. Fue
una buena experiencia.
Quiero
descubrir sus afectos hacia la vida y la música. La bohemia que llevó con
alegría durante una buena etapa de su vida. Imagino, que el tiempo le debe
haber dado muchas experiencias y lecciones. Son las cosas que no se aprenden en
ninguna escuela, sino en lo que la vida misma nos ofrece: en los sueños y
frustraciones, en el amor y en la soledad más íntima y en los años vividos.
--Qué significa la música para ti
--Significa
la vida, yo no concibo una vida sin música, sin sonido. La música para mi es la
concentración de todo, de todos los sentimientos. Para mí la música es el amor,
la pasión, es enfrentarse. Está en todos lados hasta en la violencia, siendo yo
una persona anti violencia. Pero la música es una vida, es un ser, no sé… que
está presente en todos los acontecimientos que ha habido, que hay y habrá esta
tierra, al menos hasta donde yo sé.
--¿Y
qué sientes hacia la música?
--Un
profundo respeto y un profundo cariño y una profunda cercanía. La tengo en cada
poro de mi cuerpo hasta mi alma. Un gran agradecimiento que exista.»
--¿Cuándo
ha cambiado tu vida desde que llegó Alina?
--Estoy
en una etapa de mi vida en que he madurado un montón manteniendo el niño o los
niños que todos llevamos dentro pero tengo una conciencia más concreta y a la
vez poética de mi relación. Soy alguien que está totalmente feliz, y así pienso
seguir, en este encuentro tan lindo con ella.
“Alina”
forma parte de las canciones de Espejismo. A mi parecer Chaqueta simplemente
canta con todo el amor que siente por ella, sosteniendo un solo de frases que
hacen de su voz el instrumento más bello del disco. «El tema Alina es solo
piano y voz y es el tema central del disco. Y así lo quise. Lo quise muy
íntimo.», me confiesa
Hay
otra persona que está dando vueltas alrededor de Chaqueta desde hace varios
años con un proyecto de largo aliento. Delia Ackerman, es una documentalista peruana
que ha registrado material audiovisual de Chaqueta desde hace diez años
para realizar un documental sobre su
vida.
--¿Cómo
va el proyecto que tienes con Delia Ackerman?
--Con Delia
estamos haciendo una biografía de chaqueta ahora lo que hay que hacer es
editarlo. Lo que pasa es que como que nunca se terminaba: yo me presentaba en
tal sitio y ella decía, lo voy a filmar.
Y se iba incluyendo, pero ya va a editarlo. Delia es extraordinaria en su
trabajo. No tengo la menor duda de que va a salir un lindo material.
--¿Cuándo presentas el disco?
--Mi disco tengo que presentarlo, es música. Hay que
tocarlo, hay que vivirlo, gozarlo y mostrarlo a la gente en vivo. Chaqueta es
un músico-poeta: las letras de las canciones que compone parecen poemas para
ser cantados. Él no sabe cómo explicarlo. «Lo que pasa es que sale, hay algo en
mí que brota naturalmente y este sonido tiene una cuestión con la poesía. A la
hora de componer compongo en poesía.»
Chaqueta
es un gran músico por su talento, pero es aún más grande por la humildad, el
amor y el respeto que tiene hacia la música. En ningún momento de la entrevista
percibí algún gesto de egolatría, propios de los que ven en la música no un fin
sino un medio para los placeres efímeros de la fama. Chaqueta tiene una honestidad
tal que imagino vienen por constantes vivencias que van de luchas y esperas
para sobrevivir en un medio que da poca cabida a este género tan cálido. Me
despido muy sorprendido y agradecido de la casa de esta linda pareja porque no recuerdo haber sido recibido
con tanta amabilidad por dos personas para quienes soy un completo desconocido.
Me agradece que haga una nota sobre él. Yo le doy las gracias a él por la
entrevista, pero sobre todo por su música y por la buena onda.

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