Pedrito, del ‘huarique’ a “Mistura”
Cilindro de los manjares
Su
nombre es Pedro Péves Coronado, nació en Lima, y hoy por hoy es un talento de
la Gastronomía Peruana. Ofrece la mejor propuesta culinaria al cilindro. Este
es el perfil de un hombre que comenzó a
construir su negocio hace 28 años. Pasó de taller mecánico a restaurante. Esta
crónica tiene más de pasión que de investigación.
Por Yessica Nieves
"El cocinero se
convierte en artista
cuando tiene cosas que
decir a través
de sus platos, como un
pintor en un cuadro".
Joan
Miró.
Carretillas, restaurantes y cocina rústica. Afuera un gran
tumulto de gente haciendo largas filas para ingresar. Era la media tarde del 15
de setiembre del 2012 en Campo de Marte, en el distrito de Jesús María y el
despertar de los sentidos por los olores hizo que me dirija a una maravilla con
aroma a tierra que palpita en el Corazón de la V Feria Gastronómica
Internacional “Mistura”. Se trata pues, del plato estrella de la tarde donde la
leña, fuego, piedras candentes dan vida a ese huarique conocido como “La
Cilindrada de Pedrito”.
A pesar de la cantidad de visitantes que estaba esperando su
turno para que le entreguen su pedido. Fue el mismo dueño, Pedro Péves, quien
me atendió cordialmente y dio una tarjeta con los datos de la dirección y
teléfonos del restaurante. Variedad, aroma, textura, sabor y originalidad. No
solo fue un plato, fueron dos, tres. Probé una mixtura de sabores, entre ellos:
chancho, pollo y pavo. Y es que no solo mi familia le dio el visto bueno sino
toda la acogida se hacía cada vez más evidente por el cariño del público. Ni el
Chancho al palo, ni la Caja China competían con esa carne dorada en los
cilindros. Sin duda, una nueva propuesta que supera las expectativas de
cualquier amante de la comida peruana.
Más que
un huarique
Pasó una semana y me dirigí a su local ubicado en la Calle
Los Negocios 371, Surquillo. “La Cilindrada de Pedrito” es un inusual negocio
que de lunes a viernes funcionaba como taller de mecánica y de jueves a domingo
como restaurante. Todo un huarique limeño para recordar. Era un miércoles a las
11:00 am. Sus anfitrionas me dan la bienvenida, me atienden de la mejor manera.
Pero, antes de degustar el delicioso plato observo a su hijo mayor sentado en
una silla, de espaldar rectangular y brazos y patas largos. Atareado, pero con
una sonrisa siempre que lo caracteriza agudiza los sentidos para que el negocio
marche bien. No pude evitar acercarme para saber cuál era su pasión.
--¿Tienes la misma afición por
la cocina al igual que tu padre?--, le pregunté a su hijo mayor.
-- Claro si iniciamos el
negocio juntos. Yo comienzo a trabajar con él a raíz que nace mi primer hijo y
necesitaba hacer algo. Tenía dieciocho años y mi padre me dijo “Tú vas a
empezar a atender un día a la semana”. Y así fue, nos turnábamos los días
viernes y sábados, rotábamos hasta que fue creciendo poco a poco. Solo me
dedico a eso.
Paredes de cemento con tonalidades de blanco y plomo. En el
primer piso, hay cantidad de mesas, en el centro está el fiel acompañante de la
comida peruana, el vino. Es un hecho que la comida peruana sabe mejor
acompañada de un buen vino. En este lugar, no es la excepción. Lo primero que
atrajo mi olfato fue ese aroma tan particular que me lleva hacia esos cilindros
donde 8 asistentes de cocina ya habían empezado su labor. Los olores se
mezclaban, pollo, chancho, pato. El señor Pedro Péves Coronado entra en escena.
A sus 57 años nunca imaginó que un hobby podía convertirse en un negocio tan
rentable. Me concede, pues, una entrevista en el segundo piso del
establecimiento.
--Hace cuánto cerraron el
taller mecánico--, le pregunté.
--Ya cerramos hace mes y medio.
Actualmente, debido a la acogida del público, atendemos de martes a domingo de
12:00 a 5:00 p.m.
Una de las mejores y más singulares del mundo. La carrera de
cocina se ha convertido en una profesión de moda. Sin embargo, la gastronomía
peruana tiene otro glamour. Hay que reconocer que parte del éxito y aceptación
de la comida pasa no solo por el sabor de sus aderezos sino por la calidad de
insumos. Todo se traduce en su diversidad. En su plena efervescencia, en un
momento de constantes cambios. Donde el chef tiene un papel importante para
innovar gran cantidad de recetas peruanas. Si hay algo que define al cocinero
de nuestro tiempo es que es un hacedor, está todo el día pensando en cómo
hacer, cómo interpretar o cómo explorar nuevas ideas, nuevos conceptos – así lo
afirma Gastón Acurio—. El desafío aquí es encontrar nuevos talentos. Pedro
Péves nos explica cómo su pasión por la cocina fue decisiva para crear la
cilindrada.
--¿Cómo así surgió la idea de
la cilindrada?, Don Pedrito--
--Bueno, la idea se me ocurrió
de la nada. Nunca había visto que hicieran la carne de esta manera. Fue un
largo proceso, empecé haciendo mi pollito a la brasa. Luego, agarré un cilindro
y lo corté pero se me quemó así que decidí usar uno más grande. Le puse una
chimenea, barro y cemento hasta que llegué al modelo actual con hueco para que
salga crocante. Es un experimento que funcionó y cómo ves las carnes van
tomando otro color y otro sabor.
La
familia y el negocio
Su entorno más íntimo está conformado por Marjorie, su
esposa, Pedro, su hijo. Ellos colaboran con Pedrito en el negocio. Su hija, del
mismo nombre de la madre, estudió diseño gráfico y trabaja independiente.
Evidentemente, fueron fuentes de inspiración para elaborar esa carne tan
espléndida.
--¿Cómo surgió su pasión por la
cocina, Don Pedrito?--,
-- No estudié cocina, soy
mecánico de profesión. Pero de niño vi a mi padre cocinar, hacía sus parrillas
también. Mi madre, al igual que yo, tenía esa misma pasión por la cocina como
buena arequipeña que es. Tú sabes que todo se hereda. Mis familiares fueron las
primeras personas que probaron el sabor del cilindro y me incentivaron a
realizar esta oportunidad de negocio.
No será un restaurante lujoso pero sí muy acogedor. La
especialidad de la casa bautizada con cuatro carnes y presas de chancho, pollo,
pavo y pato deja satisfecho a gran cantidad de comensales. Texturas crocantes y
jugosas acompañadas de chorizos, papas fritas, plátano asado. Son
características que hacen que el paladar se derrita.
--¿En qué se diferencia el
sabor con el del pollo a la parrilla?—
--A la parrilla las carnes
salen más secas. La cocción es sin duda distinta. Es más lenta, más jugosa. Al comienzo,
empleamos una serie de condimentos, especias, ají amarillo. Pero ahora solo
utilizamos un ingrediente, la sal. Es un sabor nuevo.
--¿Cuánto cuesta cada plato
aproximadamente?—le pregunté asombrada.
--Tenemos distintos
precios que varían desde S/. 14.50 que
es el pollo, S/. 21 el pavo, S/. 25 el chancho y S/. 40 el pato.
Su
llegada Mistura
Gastón Acurio sostiene que pronto, emerge la cocina peruana
y empieza a decir a los peruanos que a través de ella podemos seducir a
cualquier ciudadano, jugando de igual a igual. Este sentimiento ha generado en
la gente una fe en nuestro futuro como nación. Mistura atrae turistas que se
rinden ante la comida peruana. A pesar de que se intenta buscar nuevos
talentos, siempre se mantienen algunos veteranos. La fama del maestro del
cilindro llegó a los oídos de Acurio quien lo invitó a participar a Mistura
2009. Es el cuarto año de Pedro Péves en la Feria Gastronómica. Este
especialista en la cocina, se preocupa por seguir innovando con diferentes
platillos y ansía pronto tener otro local.
Agradecida por la entrevista bajamos al primero piso. Tal
fue mi asombro cuando vi la gran cantidad de gente que esperaba comer.
Compañeros de trabajo, una mamá con su bebé, dos hermanos. Ahora comprendo
porque Pedrito estaba tan apurado. Me senté y almorcé con mi padre.

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